Premiada en el Concurso de Microrrelatos - Colegio Ntra. Sra. del Pilar - Marianistas Jerez
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Premiada en el Concurso de Microrrelatos

Premiada en el Concurso de Microrrelatos

En estos días pasados se ha fallado el X Concurso de Microrrelatos “Josefa Parra”, organizado por el IES Sofía. Una de nuestras alumnas de 3º de ESO, Mª Esther García Rozados, ha resultado ganadora en la categoría “3º y 4º de E.S.O, Bachillerato y Ciclos Formativos“ con su trabajo “La biblioteca”, un relato muy original en el que los libros despiertan y hablan entre sí.
El microrrelato es una construcción literaria narrativa distinta de la novela o el cuento. Es la denominación más usada para un conjunto de obras diversas cuya principal característica es la brevedad de su contenido.

Aquí os dejamos el trabajo:

«El cole estaba cerrado cuando el conserje oyó voces. Atraído por ellas fue buscando por los pasillos. «No puede ser», se dijo. Provenían de la biblioteca. Abrió, encendió la luz y… no podía haber nadie. No había nadie. Apagó, cerró y se marchó incrédulo.

«Shhhhhh, hablad más bajo», dijo Lázaro a su amo ciego. «Hablaré alto y claro», dijo el ciego, «te has comido las uvas de tres en tres». «Mire señor ─dijo don Quijote─, que si usted está acusando a Lázaro de tal acción es porque usted no es ciego, usted es mago, encantador o brujo, pero no ciego, ¡luchad!» «Señor ─le dijo Sancho a don Quijote─, que sí es ciego, y por eso tiene desconfianza». «Es un brujo al que cruzaré con mi espada, ¡luchad, digo!» «Podéis no gritar», dijo Quevedo desde la Q. «Eso, guardad silencio que “con la ira en las manos nunca debes obrar, si no, da por seguro que te arrepentirás”». «¿Quién dice esas tonterías?», dijo don Quijote. «El Conde de Lucanor, señor». «Se me abren tres frentes, Sancho: este de las moralejas, el que ha ocupado mi Q y el ciego brujo». «¿Cómo que he ocupado su Q? ─protestó Quevedo─, su sitio es la I, aunque debiera ser por iluso, no por ingenioso». «Ni yo soy brujo», dijo el ciego.  «“Movidos por el temor, no decidís atacar, que siempre sabe vencer quien siempre sabe esperar”». «¿Temor decís, Lucanor?, ¡iré primero a por vos! ¡¡Luchad!!»

De nuevo se abrió la puerta. Callaron al instante. El conserje permaneció confuso, «Es… como si los libros no durmieran, o es mi imaginación». Apagó, cerró y se marchó. Desde su privilegiada A sentenció Azorín: «Sabia conclusión, los libros despiertan la imaginación»«.